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Día a día de una niña con trombocitopenia
Realmente no varía mucho respecto a otra niña, simplemente
hay que vigilar ciertas cosas, que en resumen son los golpes.
Como ya os he contado, tuve
que pedir una reducción de jornada del 99% para poder estar con la niña y no
encasquetar el ‘marrón’ a familiares. Por lo que ahora tengo que plantear con
va a ser cada día.
¿Que hago cada día con la niña?
Bueno, pues lo fácil hubiera sido enchufarla a la tele o a YouTube
y dejar que una pantalla la criara. Conozco este tipo de casos y que yo sepa los niños han crecido sin problemas, pero no es mi estilo.
- Poner horarios.
- Mañanas educativas y divertidas.
- Tardes divertidas.
Rutinas y niña con PTI
Considero que si no tienes
rutinas, tareas u horarios, al final los días se descontrolan y terminas levantándote
a horarios raros, comiendo a horarios raros y en definitiva teniendo un día
raro.
Lo primero que hice fue un menú
para saber que comer cada día. Esto me serviría para planificar actividades en
base a si voy a tardar mucho en hacer la comida, o si la niña me podría ayudar.
También me hice un planing de
que labores de casa hacer cada día, es decir, que día poner lavadora, que día
aspiradora...cosas así. En estas tareas también me podría ayudar la niña.
Finalmente dedicaba ratos
libres a buscar por internet actividades educativas y divertidas que hacer con
la niña. Esta tarea requería más que nada tiempo en leer, ya que lo único que
había que hacer era poner en google ‘actividades educativas niña 3 años’ y
empezar a pinchar en los resultados.
Día con la niña
Un día normal consistía en levantarme sobre las 7:30 de la
mañana, me duchaba y desayunaba.
A eso de las 8:15 u 8:30 iba despertando a la niña dulcemente y
desayunaba. De mientras charlábamos de cosas de niñas 😁.
Después de desayunar recogía la
mesa y empezábamos a hacer la comida. De primer plato siempre solemos comer
algún tipo de verdura o legumbre, así que por lo general siempre me podía
ayudar en algo, ya sea meter las verduras en la olla, en la picadora, o
partirlas con la mano.
Una vez terminado todo, ella iba
a la sala a jugar o se traía juguetes a la cocina para jugar mientras yo
recogía y fregaba todo. Cuando el fregoteo estaba finalizado íbamos a la sala,
que es nuestro campo de batalla.
Sobre las 11:30 o así
empezábamos a vestirnos para ir a la calle. Empezaba pronto porque dejaba que
lo hiciera ella sola, cosa que dio sus frutos porque aprendió a ser
independiente en este aspecto.
Sobre las 12:00 o un poco antes
salíamos un ratito a la calle y para las 12:30 estábamos en casa. Nada más
llegar la ponía los dibujos y de mientras los veía ella se quitaba la ropa y se
ponía el pijama. Yo de mientras preparaba la mesa y calentaba la comida.
Para las 13:00 estábamos ya
comiendo y a las 13:45 la niña estaba ya echando la siesta. El rato que ella
dormía yo aprovechaba para buscar cosillas que hacer con la niña.
A la tarde ya era más 'free style'. La niña se despertaba de la siesta y dedicábamos la tarde a jugar a
cosas que a ella la apeteciera. También salíamos un ratillo sobre las 17:30
para merendar en la calle (si hacía buen tiempo) e ir a buscar a su madre al
autobús. Obviamente también algo de columpios, pelota o lo que fuera, pero debido a su trombocitopenia inmune, con cuidado.
Finalmente a las 20:00 la bañábamos,
cenábamos todos y para las 21:30 o 22:00 ya estaba plácidamente dormida.
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Y así cada día, excepto algunos que me animaba e íbamos a
hacer ciertas excursiones o a visitar cosas. En este aspecto tenía la ventaja de
que al estar la gente trabajando o los niños en clase, cualquier visita la
hacía prácticamente solo o sin mucha afluencia.
Y así es como mi vida
cambió de dedicarme a trabajar por la mañana y cuidar de mi hija por la tarde a
dedicarme a cuidar de mi hija durante todo el día.
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